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Jorge Rodríguez Elizondo

"Tenemos una responsabilidad por omisión"
Para el autor del libro “De Charaña a La Haya”, Chile no identificó a tiempo el escenario al que se llegaría hoy con Perú, donde la relación económica corre riesgo de perder ritmo por causa de disputas limítrofes.

JUAN PABLO TORO

jptoro@mercuriovalpo.cl

 

 

Considerado un referente obligado para entender el conflicto jurídico que hoy enfrenta a Chile y Perú en la Corte Internacional de La Haya, el abogado y periodista José Rodríguez Elizondo está seguro de que las razones que invoca nuestro país para mantener inamovible la frontera marítima actual son válidas y mejores.

Los tratados de 1952 y 1954 firmados por las partes sí fijaron límites marítimos y por lo mismo, los países los han respetado hasta ahora y ejercido soberanía en consonancia.

Sin embargo, que Perú haya presentado en enero de 2007 una demanda ante la Corte Internacional de Justicia para zanjar los límites marítimos con Chile, al estimar que esos tratados eran sólo acuerdos pesqueros, era incluso algo previsible. Aunque en Santiago casi nadie se haya dado cuenta de lo que se venía.

Todo tiene que ver con una estrategia consistente de Perú, que a lo largo de 30 años ha buscado darle base jurídica a una reivindicación marítima no anclada necesariamente en la historia, pero que hoy se encuentra incrustada en la relación bilateral y que de paso complica una opción de salida al mar de Bolivia por un corredor pegado a la frontera norte.

Aunque los expertos prevén que el fallo se conozca en cuatro o seis años más, el autor del libro "De Charaña a La Haya" opina que las soluciones a los temas bilaterales, por más complejos que sean, siempre existirán en la medida que se entienda que la función de la diplomacia es negociar y que exista una cancillería profesional que no se limite a reaccionar.

Todo esto lo dijo antes de ingresar a un seminario organizado por la Universidad Adolfo Ibañez llamado "¿Después de La Haya, qué?", en su sede de Recreo.

 

 

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"Invocar la equidad para modificar la frontera de un país es absolutamente negativo. Piense la conmoción que se produciría en el mundo si los países empezaran a descubrir que sus límites son poco equitativos. Yo sostengo que eso se aplica también en el mar".

 

 

- En el trasfondo de la demanda peruana en La Haya, según su libro, lo que parece haber es más un alegato de "justicia limítrofe" -en cuanto a la búsqueda de un reparto equitativo de superficie marítima- que argumentos jurídicos de peso.

"Invocar la equidad para modificar la frontera de un país es absolutamente negativo. Piense la conmoción que se produciría en el mundo si los países empezaran a descubrir que sus límites son poco equitativos. Yo sostengo que eso se aplica también en el mar.

Una vez le preguntaron al ministro (Manuel) Rodríguez Cuadros, quien agitó todo esto en el Perú, su opinión sobre lo que yo decía en cuanto a que la equidad no es motivo suficiente para modificar fronteras y él dijo: ‘Lo que dice Rodríguez Elizondo sólo rige para la tierra’. Pero yo no veo motivo para que no sea en las fronteras marítimas también. El principio político-jurídico tiene que ver con la paz. Si un país unilateralmente decide que su frontera marítima, igual que la frontera terrestre, no es equitativa, pone en peligro la paz".

- ¿Cree que se pudo haber evitado este escenario actual? ¿Cuál fue el gran error de Chile?

-Yo creo que sí. Nuestro error fue creer que este era un pleito jurídico y nada más que jurídico. En la medida que Perú llegó a la etapa actual -después de 30 años de estrategia- de agitar el tema en el terreno exclusivamente jurídico, en ese momento nosotros nos preocupamos. Esto sucedió en período de Lagos. Quienes piensan que es un tema jurídico en Chile están totalmente de acuerdo con los demandantes peruanos, pero con una diferencia fundamental. Aquí decimos que Perú fue construyendo este caso, porque no existía. A quienes dicen esto yo les respondo: sí, lo fue construyendo desde 1977; se abrió desde el punto de vista de una señal en 1986; y se empezó a activar el 2002. ¿Y qué hicimos nosotros? Entonces, tenemos una responsabilidad por omisión.

Hemos hecho una especie de ‘muralla china’ entre la política y la estrategia: entre la política y el derecho. El asunto requiere de una decisión política y arranca con la decisión de Alan García en 1986 de plantear el tema. Desde entonces hay una decisión política de un jefe de un Estado para cuestionar la frontera de otro Estado. ¿Que cómo lo haga? Poniéndole el énfasis en el derecho, es cuestión de estrategia. Pero es una estrategia total. Nosotros reaccionamos recién en el período de Lagos, al final, cuando ya estaba construido el caso".

- ¿Se puede afirmar que no existe una política de Estado sobre la relación con Perú, cuando ésta parece ser absolutamente dependiente de los presidentes de turno en Chile?

"Absolutamente. Esto acusa una realidad flagrante de nuestro sistema de política exterior, en cuanto demuestra que no hay sistema. Los presidentes han asumido esta responsabilidad de orientar la política exterior de una manera muy asistémica, sin descansar en un sistema que dé garantías de memoria histórica, de continuidad y de profesionalismo. Es ahí donde surge la debilidad de la Cancillería, que no está profesionalizada de una manera satisfactoria. Se ha encontrando nuestra Cancillería que es semiprofesional con una Cancillería muy profesional que es la de Torre-Tagle. Entonces, ha estado en inferioridad de condiciones, ha habido una asimetría.

La gran lección de esto que nos ha pasado, que es delicado, es que nosotros tenemos que tener un sistema de política exterior. No podemos esperar que de presidente a presidente estemos reaccionando frente a cosas que tienen un plazo largo. Cuando se tiene una estrategia y un sistema profesional de política exterior se puede hacer lo que hicieron los peruanos, manejar un tema durante 30 años para irlo posicionando y, finalmente, para colocarlo ante la Corte Internacional de Justicia".

- ¿Considera que Chile ha mantenido una política reactiva sobre el tema, ya que Perú empezó a plantear el tema años atrás?

"Hemos sido reactivos y reactivos en lo jurídico".

 

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"CUERDAS SEPARADAS"

-¿A esta altura del partido, puede Chile declarar incompetente a la Corte de La Haya o decir que no tiene jurisdicción para revisar este tema puesto que según la tesis local se están revisando tratados fronterizos que zanjan la materia?

"Es posible decirlo, pero ya estando abocados al proceso. Dentro del proceso podemos decirlo corriendo el riesgo de que el tribunal diga ‘sí, soy competente’, con lo cual perdemos una posición muy importante. El asunto es paradójico. Primero dijimos que no existe controversia jurídica y hoy día estamos en una litis entablada ante la Corte Internacional de Justicia. Nuestra tesis de que no existe controversia jurídica de facto ha sido derrotada. Ahora ya estamos dentro del proceso. La victoria de primer tiempo del Perú, como digo en el libro, es que posicionó el tema y nos obligó a concurrir a él".

 

- ¿Es viable todavía intentar manejar la relación bilateral con la política de las "cuerdas separadas", donde un tema no contamina a otro?

"Eso es parte de estrategia peruana. Insisto que ellos tuvieron una estrategia y la manejaron muy bien. Ellos definieron una estrategia en la cual enfatizaban -como la punta de iceberg- la parte jurídica, lo que suponía lo siguiente: Perú posiciona el tema en La Haya y para evitar que esto entorpezca el desarrollo interno, se van a mantener las mismas relaciones amistosas de antes. La pretensión era pleitear en La Haya y mantener el mismo ritmo de inversiones, de comercio, de relaciones diplomáticas y culturales.

Esto es la parte lógica de su estrategia: primero, esto no es nada más que jurídico; segundo, esto no tiene historia detrás; y tercero, como es jurídico y no tiene historia detrás, que se maneje por cuerdas separadas. Lo extraño es que nosotros asumimos esa lógica hasta hace dos o tres meses, cuando por primera vez el subsecretario (Alberto) Van Klaveren dijo que no se podía pretender que un país que demanda a otro por motivos de fronteras entendiera que este es un gesto amistoso. No hay una relación amistosa si nos han demandado".

 

 

ESCENARIO TRILATERAL

 

 

 

 

- ¿Qué opciones frescas tiene Chile para salir de esta situación, debido a que la iniciativa de ‘trilateralizar’ el problema de frontera norte incluyendo a Bolivia tampoco ha funcionado?

"Hay que entender que la diplomacia existe para negociar. Nuestra diplomacia desde la época de Pinochet potenció un talante de firmeza, de negociar sólo desde posiciones de firmeza. Cuando yo le decía a un canciller que había que negociar con Alan García, la respuesta era que eso sería demostrar debilidad. Mi respuesta fue siempre que demuestren firmeza los militares. Los diplomáticos están para negociar. Cuando uno sabe que la negociación es el alma de la diplomacia está en condiciones de abrir los conflictos. Lo que este caso significaría sincerar posiciones con respecto a Bolivia, que ha sido el tercero en discordia siempre.

El día en que peruanos y chilenos asumamos que hemos estado peleando por culpa de una tercera potencia, que no nos ha dejado desarrollar nuestra relación bilateral en armonía, en ese momento reconocemos que el tema no es bilateral. Se trata de Chile-Bolivia-Perú sobre la base de un trilateralismo diferenciado. Que así como nos pusimos de acuerdo en 1929 para excluir a Bolivia y visto que en todo el tiempo que ha pasado no fue excluible Bolivia, volvamos a reunirnos chilenos y peruanos en un momento oportuno para decir que tenemos que tener una política común hacia Bolivia.

Si Chile y Perú estamos decidimos a darle algún tipo de beneficio especial adicional a Bolivia con respecto al mar y estamos de acuerdo, entonces incorporemos a Bolivia a una mesa de negociaciones para hacer una zona integrada en la triple frontera, por ejemplo, en la cual Chile ponga mar y recursos ictiológicos; Bolivia ponga recursos energéticos, y Perú ponga recursos energéticos y acuíferos. Entonces, descubriríamos que esta solución de una integración en la triple frontera no sólo elimina un conflicto peligroso entre Chile y Perú, sino que es un potencial de desarrollo para nuestros tres países siendo, incluso un germen de integración a la europea.

Si uno tiene imaginación prospectiva puede hacer muchas cosas, pero si se encierra a decir que uno no negocia sobre temas conflictivos, entonces francamente hemos abdicado de la función básica de la diplomacia".

-¿Sobre la base de su experiencia, cómo prevé que será el fallo en La Haya?

"Estoy seguro de que las razones jurídicas nuestras son válidas y son mejores. No hay discusión en eso y que quede claro. Pero también estoy seguro de que nosotros no tenemos por qué pensar que todos los jueces de La Haya están decididos a darnos toda la razón. No tenemos por qué creer que los tratados son perfectos y absolutos. Estamos en una ciencia social que tiene matices y frente a seres humanos que tienen preferencias".

 

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