
Marcelo Trivelli Candidato a Diputado
La ciudad de Valparaíso nació con una vocación internacional ligada al puerto y a los intercambios culturales y comerciales que se generaron desde sus orígenes.
El rol portuario la llevó a ocupar el primer lugar en la costa del Pacífico Occidental, por su rol de ciudad puente entre las economías del Atlántico y el pujante Estado de California: desarrollo financiero, intelectual, económico, industrial y urbano fueron el legado de esa época.
El Canal de Panamá, inaugurado en 1914, la dejó fuera del flujo comercial que se concentró en el hemisferio norte entre Europa y Estados Unidos.
Hoy, nos enfrentamos a una nueva gran oportunidad ante la expansión significativa del comercio entre el Mercosur y las economías del Asia Pacífico. Ya no es sólo una oportunidad para el puerto, sino para toda la Región de Valparaíso.
El desafío estratégico, entonces, es contar con un paso cordillerano que reemplace al actual Paso Cristo Redentor que llegó a su límite de carga, es decir, a siete millones de toneladas al año. El potencial de demanda por el nuevo paso llegará a 50 millones de toneladas por año en un plazo de 30 años.
Así lo ha entendido un grupo de ocho empresas de nivel mundial, lideradas por Corporación América, el holding chileno Empresas Navieras y la multinacional japonesa Mitsubishi, entre otras, que han iniciado el desarrollo del proyecto del túnel ferroviario de baja altura, el cual permitirá ocupar el potencial de la infraestructura de obras públicas ya existente (carreteras, vías férreas, puertos) en ambos lados de la cordillera: Provincias de Los Andes, San Felipe, Quillota, Marga Marga, Valparaíso y San Antonio en Chile y las provincias de Mendoza, Santa Fe, San Luis, Córdoba y Buenos Aires en Argentina.
También lo han entendido los gobiernos de Chile y Argentina que declararon el proyecto como de interés público, y el gobierno de Brasil, que a través del Presidente Lula, ha señalado la importancia de contar con un corredor Bioceánico expedito y eficiente.
Con el concurso privado y público, será posible romper el cuello de botella que hoy significa el Paso Cristo Redentor y desatar el intercambio comercial entre las economías del Mercosur y del Asía Pacífico. Baste recordar que en el entorno del paralelo 35º sur, vive el 50% de la población de Chile y Argentina y responde por el 50% de la actividad económica de ambos países, incluyendo también a Uruguay y al industrializado sur de Brasil.
Lo que falta es que la ciudadanía y los líderes políticos estemos convencidos que la construcción del túnel ferroviario de baja altura es posible, necesario y beneficioso y, por sobre todo, urgente.
Mirando la historia de Valparaíso podemos ver las positivas consecuencias para una ciudad que se ubicó en un lugar estratégico de un importante flujo comercial en el siglo XIX. Si la ciudad puerto de Valparaíso fue puente y fue exitosa, hoy la Región de Valparaíso puede volver a mirar con optimismo el futuro con la construcción del túnel de baja altura al nivel Mendoza y Los Andes, al ubicarse en un punto estratégico del flujo comercial entre Mercosur y el Asia Pacífico.
Firma: Gino.-
