La grieta

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Macarena Roca Leiva

Profesora Facultad de Artes Liberales Universidad Adolfo Ibáñez

Los siniestros ocurridos en la zona centro-sur de Chile han dejado en lamentable estado algunas de las edificaciones emblemáticas de sus ciudades y pueblos. Especialistas en construcción han evaluado la actual condición de los edificios, determinando que el destino de muchas de aquellas estructuras es poco auspicioso, ya que sus fracturas son fundacionales y estructurales. Sin embargo, hay otras grietas que aún no han sido catastradas por las autoridades.

Paul Celan escribió: "Hacia dentro de ti, hacia dentro de ti. Canto la grieta del mástil de los huesos". Para el poeta francés, la grieta es una fractura interna provocada por un profundo sentir – ya sea amable o doloroso. Nuestro Chile está agrietado. Desde sus carreteras hasta el espíritu de sus compatriotas, se ha evidenciado un fuerte sismo que ha quebrado lo material y lo inmaterial del país, siendo esto último lo que ha provocado las huellas más profundas, esas que tiemblan, como en "el mástil de los huesos".

El pillaje, la delincuencia y el oportunismo han mostrado una cara agria que oscurece, aún más, el luto de los damnificados y sobrevivientes de la tragedia. ¿Es que acaso hay alguien en Chile a quien esa grieta no perturbe? Es cierto que las misiones de solidaridad no se han dejado esperar. Desde la ayuda humanitaria recibida por distintas instituciones hasta la organización de Centros de Alumnos de diversas universidades, se ha mostrado un espíritu de fraternidad que evidencia, una vez más, que Chile trabaja para Chile. Sin embargo, las informaciones que llegan desde las zonas afectadas nos muestran escenas más cercanas al "far west" que a un imaginario de solidaridad, contención y respeto.

No quiero ver un Chile con sujetos sin escrúpulos que aprovechan la situación de miseria para dañar a sus vecinos y, lo peor, dañarse a sí mismos. La grieta que estos tristes sucesos han provocado generan desazón, impotencia y temor en la población. El miedo ahora ha cambiado su eje. Ya no es sobre los movimientos de la tierra y del mar, sino sobre los movimientos humanos. "Homo homini lupus", la conocida frase de Thomas Hobbes cobra total realidad. Si el hombre es un lobo para el hombre dejamos de percibirnos como animales racionales sociales, y comenzamos a ver la sociedad como un mero acuerdo artificial, un contrato social que protege al hombre de su mayor peligro: un igual a él. La teoría sociológica de Hobbes, francamente materialista y utilitarista, explica lo ocurrido, pero no calma la tristeza que estos hechos reprochables producen. La fractura de la integridad moral de algunos chilenos no se repara con cálculos matemáticos ni con materiales de construcción. La grieta ha quedado en la médula de los compatriotas y en la retina de la comunidad internacional.

Esperemos que el tiempo sane todas las heridas y que nuestra fortaleza característica aplaque la pena y vergüenza.

 

 

 

 

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