Entre la solidaridad y el pillaje

Imagen

Jaime LLambías Wolff, Ph.D.

Profesor titular, Universidad York.

Somos testigos de la enorme solidaridad con las víctimas del terremoto y que sobrepasa con creces los vergonzosos y delictuales saqueos y pillajes. El tema es profundo, complejo e interrelacionado. Por cierto nunca habrán verdades, sino aproximaciones y los puntos de vista no tendrán porqué ser todos convergentes.

Más allá de las razones psicosociales, que desconozco, prefiero esbozar algunas pre-hipótesis sobre eventuales causas sociales de este lado triste de la medalla, que si sabemos es sólo una sombra comparada a la luz que genera la solidaridad manifiesta en cada rincón del país y de nuestra alma. Estas causas son estructurales, sobrepasan de lejos a gobiernos y no son solo únicas a la realidad chilena

Desarrollo socioeconómico:

En un tiempo históricamente muy breve hemos pasado de un país que no tenía nada para la mayoría a un país que lo quiere todo. A diferencia de lo que pasó lentamente en las sociedades desarrolladas, este proceso (que no es ilegítimo), no va acompañado de un desarrollo social, educacional, cultural y cívico. El desfase es alarmante, genera expectativas y trastoca valores del significado de lo que es el desarrollo.

Desigualdad:

La pobreza en sí no genera estas reacciones, pero probablemente sí la enorme desigualdad de nuestro país. Las falsas expectativas y la valoración del poseer como los demás, terminan por desfigurar no sólo las prioridades, sino nuestra propia condición humana.

Educación:

Un sistema deficiente y orientado en la capacitación de operadores profesionales. Educar es formar a jóvenes en un paradigma, centrado en la excelencia, la interdisciplinaridad, el civismo, la globalidad, la diversidad y que los prepare a ser reflexivos, críticos e innovadores.

Moral social:

La promoción urbe et orbi de valores consumistas e individualistas. El problema no es el bien material en sí mismo, sino cuando este se transforma en el eje de la alienación. Adquirir reconocimiento social y sentido a la vida, por esta vía es tan efímero como una soplada de viento, pero es probablemente lo más accesible.

Civismo:

Abismo enorme entre derechos y deberes. Se enaltece lo primero y en todos los sectores sociales se ignora sobre lo segundo. Las sociedades democráticas desarrolladas hacen respetar el civismo y el orden social para vivir colectivamente y no tienen vergüenza de ello.

Liderazgo:

Lagunas importantes en el liderazgo público y privado para pasar a la acción, donde sea necesario y donde se pueda intervenir. Estamos ahogados en reglamentos, en trámites burocráticos e ineficiencias, que inmovilizan y que trastocan el sentido mismo de lo que requiere un país moderno del siglo XXI.

Responsables:

Somos todos. La familia, las instituciones sociales, los medios de comunicación. En lo social, hay que invertir mucho más en educación, en cultura, en instituciones sociales, en capacitación nuestro capital humano. En lo público y comunicacional, la responsabilidad es mayúscula y urgente para terminar de producir y alimentar tanta insultante bazofia con la cual nos ofenden parte importante de nuestras radios y por cierto nuestra televisión.

Como bien sabemos, toda crisis es una oportunidad. Esperemos que el terremoto social, como consecuencia del telúrico, haga más que sólo reflexionar sobre lo que somos y sobre el país que deseamos. ¡Fuerza Chile, también para reconquistar nuestra dignidad!

 

 

 

 

Escriba aquí su comentario:
Nombre:
E-mail:
Comentario:
Código de seguridad:
Caracteres restantes: 1000
Enviar