» Ud. está en:  Inicio   /  Reportajes Mercurio de Valparaíso

Miguel Pérez, presidente regional de la Cámara de la Construcción:

“No se debe instalar un manto de duda sobre nuestra actividad”
Dirigente empresarial plantea que “el 99,7% de las construcciones hechas en los últimos 30 años no sufrió prácticamente ningún daño” en la zona, y admite que “nadie quiere estar en el cero coma tres por ciento” restante.

 ROSA ZAMORA

rzamorac@mercuriovalpo.cl

Imagen

"La recomendación de la Cámara fue clara desde los primeros días: acercarse a los clientes"

.

 

Oriundo de la terremoteada Región de O’ Higgins, donde se encontraba durante la réplica que generó alerta de tsunami, el ingeniero civil de la Universidad Federico Santa María, Miguel Pérez Covarrubias (49), está vinculado por actividad y se diría que también por casualidad a los fenómenos que el sábado 27 de febrero asolaron a Chile central: se dedica a la construcción y bautizó su inmobiliaria como "Océano".

Pasó el gran sismo del Bicentenario en el cuarto piso de un edificio de siete -Marina de Montemar- que él mismo construyó sobre duna en Reñaca y que aprobó el examen del remezón con cero falta. La misma suerte tuvieron el conjunto de diez edificios de entre seis y ocho pisos que su empresa levanta en Gómez Carreño y los complejos habitacionales que edificó en San Vicente de Tagua Tagua.

 

análisis en profundidad

Y aunque nunca deja de recordar que en la Región de Valparaíso "el 99,7% de las construcciones hechas en los últimos 30 años no sufrió prácticamente ningún daño", lo que relega las dañadas a un minoritario tres por mil, también espera que independientemente de los acuerdos o litigios entre copropietarios y empresas, "se analicen en profundidad los problemas que tuvimos" en la edificación. Y que las autoridades no olviden esta catástrofe a la hora de decidir si se va a dotar al país de los equipos sismológicos y los recursos necesarios para investigación a fin de mejorar los niveles de seguridad en todo sentido.

Ahora, dice, hay que abocarse a la reconstrucción y buscar los mecanismos para que la gente pueda arreglar o reponer su casa. "Para esta región, azotada por la pérdida de la industria, la construcción es tremendamente importante desde el punto de vista de la actividad y de la generación de empleo. Necesitamos seguir construyendo y por lo tanto creo que no se debe instalar un manto de duda sobre esta actividad, en circunstancias que por otro lado somos felicitados por profesionales de otros países por el comportamiento que ha tenido la edificación".

 

LA POBLACIÓN VERGARA

- Lo que sufrió daños graves fue más bien edificación en altura que viviendas bajas.

"En viviendas de menor altura el daño está concentrado en la edificación antigua, hecha sin regulación. Después hay algún daño en edificaciones más modernas, básicamente en algunas de Serviu pero hechas hace ya bastante años, y por la información que manejo en la zona de San Antonio esto podría ser un poco más grave. En la otra edificación que tenemos algún daño, que porcentualmente es muy menor, éste está concentrado en el plan de Viña y yo diría en un sector del plan".

- En la Población Vergara.

"En la Población Vergara, pero si uno se fija esos problemas no llegan hasta 15 Norte, a pesar de que hay edificios nuevos en ese sector. Entonces se podría hablar de que hay un subsector de la Población Vergara que presenta algunas dificultades. Y también, salvo casos excepcionales, yo diría que es un daño transversal a las inmobiliarias. Hay algunas que han construido 10 ó 15 edificios y en uno han tenido algún problema. Quizá las únicas constantes son la ubicación y un cierto tamaño".

 

ACELERACIONES INESPERADAS

- ¿Para terremotos de qué intensidad máxima se construyen los edificios de altura en Chile?

"Lo que la norma sísmica chilena establece es, en términos técnicos, un espectro de respuesta. Lo importante acá son las aceleraciones porque eso es lo que afecta a la estructura".

- Pero eso está vinculado con la intensidad; un edificio aquí no se cae con un temblor de magnitud 5 ó 7.

"Tiene cierta relación pero no está directamente vinculado. Fíjese que el terremoto de Kobe de 1995, en que murieron más de seis mil personas, fue magnitud 7 ó 7.2. Pero el daño en las edificaciones fue tremendo".

- En Reñaca, en el 85, El Faro se quebró con 7,8.

"En el caso de este terremoto en particular las ondas fueron bastante extrañas. No he visto el reporte de los acelerógrafos de Valparaíso, pero hay unos preliminares de análisis de las aceleraciones registradas por cuatro sismógrafos en distintos sectores de Santiago. Llama mucho la atención que para ciertos periodos hubo aceleraciones por sobre la norma que tenemos hoy día. Eso a pesar de que estábamos a una distancia bastante grande del epicentro".

Imagen

La gran mayoría de los edificios resistió bien.

 

NORMA SÍSMICA A REVISIÓN

- Ahora que se va a revisar la norma chilena de diseño sísmico de edificios, ¿no deberían diseñarse para terremotos más intensos, dado que en 50 años ya tenemos dos de magnitud mayor a 8.8?

"Los científicos e investigadores aprendieron mucho del terremoto de 1985 porque fue el primero en Chile en que teníamos una red importante de registro sísmico. En 1996 se modificó la norma sísmica NCh 433 y con ella se está diseñando hoy día. No hay duda de que con la información que se está recopilando se podrá perfeccionar esta norma. En países desarrollados con problemas sísmicos similares a Chile, como Estados Unidos y Japón, siempre ha sido un anhelo lograr ese objetivo. Ellos están en la frontera del conocimiento y no logran tener estos resultados, así es que desde este punto de vista yo creo que la norma, dentro de su concepto, está operando bien".

- Si bien ella apunta a que los edificios no se derrumben y no muera gente, hay construcciones posteriores a 1985 o a la reformulación de la normativa en 1996 que tuvieron daños estructurales graves y para repararlos no hay bolsillo que aguante.

"Desde el punto de vista técnico no me cabe ninguna duda que en Chile existe la tecnología. La norma también tiene un capítulo sobre reparación sísmica. En 1985 hubo bastantes edificios dañados en Valparaíso y Viña del Mar y en algunos de ellos se discutía el tema de la demolición o no".

- Entre ellos el Acapulco y el Hanga Roa a los que ahora no les pasó nada.

"Esa es una prueba concreta de que en la medida que se haga un estudio acabado, por los profesionales adecuados, resultan proposiciones factibles de reparación. Tal vez el problema después hay que llevarlo al tema económico a ver si conviene o no".

 

EL EDIFICIO QUE NO CUMPLIÓ

- ¿Han llegado a alguna conclusión acerca de por qué colapsó el edificio Alto Rìo?

"Me ha llegado un par de análisis al respecto, aunque son preliminares. Al parecer el tema es técnico, de diseño, asociado probablemente a algún error en la construcción. Lo cual es complicado porque quiere decir que somos un poco más vulnerables de lo que pensábamos; que ciertos factores de seguridad que tenemos no son lo suficientemente sólidos para poder defenderse de esos casos catastróficos. Porque de eso estamos todos absolutamente conscientes: eso es lo que la norma persigue evitar".

 

LA DIMENSIÓN DEL 0.3%

- La cantidad de edificios relativamente nuevos que tuvieron daños graves puede ser porcentualmente muy menor, pongamos cero coma tres por ciento, pero para los afectados ese cero coma tres por ciento es el cien por ciento; es toda una vida.

"Indudablemente es muy importante desde el punto de vista de los propietarios. Nadie quiere estar en ese cero coma tres por ciento. El tema es que es muy difícil, con el nivel de conocimiento que se tenía hasta antes de este terremoto, poder asegurar un cien por ciento. Podemos estar cerca, pero es muy difícil".

- Hay voces como la del académico de Arquitectura de la USM Rodrigo Mora que plantean volver a la fiscalización estatal en la construcción. ¿Usted qué opina?

"Con la fiscalización yo no tengo problema. Existe y las empresas establecidas que no están en el negocio inmobiliario por una situación coyuntural, sino que han perdurado en el tiempo, se preocupan mucho de ella. Con el nivel de información que tenemos no me atrevo a decir que el problema es de fiscalización. Más aún cuando un porcentaje importante de las estructuras, y el cien por ciento de las que fallaron, están compuestas básicamente por dos elementos: hormigón y acero. Y para la confección de los hormigones se compra a empresas especialistas en esa materia y con un nivel de control muy importante".

- Se comenta que otro aspecto que motivará discusión y controversia será el de los plazos en que inmobiliarias, constructoras y profesionales vinculados tienen responsabilidad legal por los daños, que en 2005 se duplicaron de 5 a 10 años para daños estructurales.

"Cuando se estudió la ley de calidad de la vivienda, a la comisión que la estudiaba se le planteó la situación potencial ante un sismo de gran envergadura. Porque por una parte se estaba pidiendo una garantía por diez años hacia la estructura, pero por otro lado la misma ley establece que estos edificios se deben diseñar con la norma de diseño sísmico que permite daños estructurales. Existe una contradicción. Porque hay quienes dicen que la garantía a la estructura opera siempre y cuando no haya vicios de construcción, pero si está hecha de acuerdo a la norma y no hay ningún vicio significa que se está cumpliendo con lo que establece la ley, y por lo tanto no se debería responder por los daños estructurales que tiene un edificio. Creo que se debería estudiar para que no existan estos vacíos y que resulte una ley consistente para todas las partes".

 

-¿Es necesario hacer una norma más exigente? Se decía que las viviendas se diseñaban para 50 años pero la expectativa de vida en Chile se ha prolongado y mucho.

"Creo que hay que tener cuidado en lo siguiente: la norma sísmica es absolutamente transversal al tipo de vivienda. El edificio con las terminaciones de mayor valor está hecho con la misma norma sísmica que la más modesta vivienda con subsidio. Aquí no hay normas más flexibles para unos y más rígidas para otros. Es una decisión de qué es lo que quiere el país y también cuánto cuesta".

Imagen

Daños concentrados en un sector del plan.

 

PARA LA CLASE MEDIA

- El mismo académico de la USM plantea que en general ni las viviendas sociales ni las de más de 4.500 UF sufrieron mayores daños, los cuales se concentraron en los departamentos de entre 2.500 a 4.500 UF. Un terremoto para la golpeada clase media.

"Mirado desde ese punto de vista, si uno analiza cuáles fueron los edificios que presentan más daños, evidentemente que afectó fuerte a ese sector, pero es porque ese tipo de edificio está en la zona donde se concentra el daño en Viña del Mar. Los mismos edificios están en Recreo, en Reñaca, pero no sufrieron esos daños. Incluso hechos por las mismas empresas que tienen daño en el plan".

- ¿Por qué a su juicio esta amplificación sísmica afectó más a este sector que a otros?

"Es un tema que hay que estudiar y los especialistas ya tienen algunos indicios por dónde empezar a investigar. Quizá tal como existe un plan regulador que permite construir en ciertas partes ciertas cosas y en otras no, podría haber un plano de microzonificación sísmica, de manera de saber que el comportamiento es mejor en una zona que en otra".

- ¿La Cámara tiene alguna recomendación a los asociados que hayan registrado problemas en construcciones acerca de cómo reparar a los afectados?

"La recomendación fue clara desde los primeros días tras el sismo: acercarse a los clientes, cosa que en la primera semana la mayoría de las inmobiliarias de la zona ya había hecho o estaba haciendo".

- En Santiago la empresa Paz ofreció devolver pie y el resto del crédito hipotecario, un departamento similar en otra obra o reparación.

"Nosotros no les podemos dar recomendaciones sobre qué deben hacer, pero sí nos quedó claro que las inmobiliarias en general están por la vía de trabajar junto a los propietarios para resolver los daños que les trajo el terremoto".

 

Escriba aquí su comentario:
Nombre:
E-mail:
Comentario:
Código de seguridad:
Caracteres restantes: 1000
Enviar