Desplazamiento continental
FERNANDA GARCÍA
Falla Marg Marga en Viña del Mar: La línea blanca da cuenta de su área; la punteada roja es el estero y los puntos amarillos, los edificios viñamarinos que sufrieron mayores daños con el terremoto. Son 8 de los 12. Que ahora estamos más cerca de Buenos Aires y la Isla de Pascua está llegando a la altura de Valparaíso resulta ser una mirada sumamente básica, elaborada a partir de uno de los estudios más rigurosos que giran en torno a las consecuencias del terremoto del 27 de febrero. Convertido este movimiento telúrico en un verdadero laboratorio para connotados sismógrafos, una de las primeras conclusiones respecto a sus consecuencias es la que develó la NASA mediante un complejo modelo de cálculos que les permitió determinar que la sacudida pudo haber acortado el día terrestre en unos 1,26 microsegundos (un microsegundo es una millonésima de segundo), y acortado la duración los días. La investigación es de Richard Gross, científico del Laboratorio de Propulsión (JPL) de la agencia espacial. Eso no es todo, el terremoto desplazó más de tres metros hacia el oeste a la ciudad de Concepción y alteró la posición geográfica de otras ciudades incluidas algunas de Argentina. Mediciones preliminares realizadas mediante el Sistema de Posicionamiento Global (GPS) demuestran que el temblor de 8,8 grados en la escala Richter también desplazó a Buenos Aires, alrededor de 2,5 centímetros y la posición de Santiago se alteró cerca de 27 centímetros hacia el oeste-sudoeste.

EN 2.5 MILLONES DE AÑOS MÁS Luis Álvarez, geógrafo, master en urbanismo y académico del departamento de Arquitectura de la Universidad Santa María, explica que esto es una respuesta a un proceso geológico que comenzó hace millones de años. "Sismos y volcanismos son manifestaciones de la actividad de la vida de la tierra desde tiempos que están fuera de nuestro alcance". Argumenta que la expresión referidad a la cercanía ahora Buenos Aires es la explicación de cómo se va plegando el continente debido a esta actividad del planeta. "Seguramente cuando la humanidad ya no esté en la tierra, Valparaíso va a estar al lado de Isla de Pascua. De hecho existen muchos modelos de cómo evoluciona la pangea, y de cuál va a ser el resultado final". Desde el computador de su oficina, Luis Álvarez sigue las imágenes que muestran cómo va a ser el mundo en 2.5 millones de años. Chile va a estar más elongado, producto de que el centro va a estar avanzado al Pacífico y el sur se va a estirar porque no tiene mucha actividad tectónica. No así el norte que se comprime. "La tendencia es que los territorios algunos se elevan y otros se hunden como le pasó a Valdivia en el ‘60 que bajó de tres a cuatro metros, con algunas zonas inundadas", argumenta.
Luis Álvarez se preocupa por los ecos inmediatos.

EL ROMPECABEZAS
Por ahora, los registros que quedaron de este terremoto están siendo documentados en el marco del Proyecto GPS Sur y Centro de Los Andes, que desde 1993 mide las deformaciones causadas por los sismos en la cadena montañosa que se extiende hasta Venezuela.
Mike Bevis, profesor de ciencias de la Tierra en la Universidad Estatal de Ohio, es líder de estas investigaciones. Ben Brooks, es el principal investigador del proyecto, para quien el terremoto chileno ofrece una oportunidad única de comprender mejor los procesos que controlan los movimientos telúricos. ‘’El terremoto del Maule será uno de los más importantes, si no el más importante, estudiados hasta ahora’’, afirmó el experto de la Escuela de Ciencias del Océano y la Tierra en la Universidad de Hawai.
En Argentina, el Instituto Geográfica Militar, la Universidad Nacional de Cuyo en Mendoza y de la Universidad Nacional de Buenos Aires están colaborando en el trabajo al que se suma un consorcio de más de 50 instituciones y organismos involucrados en la investigación.
Luis Álvarez contribuye a armar este rompecabezas que tiene a tanto científico foráneo "obsesionado" con el sismo del 27 de febrero. Para él es lógico, en cuanto la mayor intensidad sísmica en nuestro país está en el tramo en el que se dio el sismo principal y todo el sistema de réplicas. "Es entre el norte de Valparaíso y la zona de Cautín, ahí está concentrado, en la placa Sudaméricana y la de Nazca con mucho epicentro en el mar. Este sector coincide con las más altas cumbres de la cordillera de Los Andes, entonces hay que asimilar que es el área más activa desde el punto de vista sísmico".
Subraya, que precisamente la Cordillera de los Andes, es decir la orogénesis andina, es producto del plegamiento del continente americano. "El área norte de Chile está sometido a un proceso pasivo que de ven en cuanto se activa; pero aquí, en la zona central, estamos en el área de mayor dinámica".
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CUÁNTO SE DESPLAZARON
En Chile - Concepción: 303,9 cm - Santiago: 23,9 cm - Valparaíso: 27,7 cm
En Argentina: - Mendoza: 13,9 cm - Buenos Aires: 3,9 cm. |
VIÑA DEL MAR ALERTA Más que detenerse en los estudios que se están realizando desde 1993, Luis Álvarez se remonta más atrás, a la década del ’60 y a lo que sucedió a raíz del terremoto de Valdivia. Estudios posteriores, en 1963, detectaron la falla del Marga Marga cuya traza coincide con el estero. Eso quiere decir que la Ciudad Jardín estaría dividida en dos unidades -una norte y una sur- que son distintas. Siguiendo el curso de los desplazamientos ocasionados por el pasado sismo, apela nuevamente a la dinámica terrestre como una constante. "Desde el cuaternario (hace 5 millones de años) Viña del Mar se ha desplazado aproximadamente 4 kilómetro. "Eso es de un nivel de cataclismo en términos de la evolución de la tierra pero para el hombre es imperceptible". Comenta que la Ciudad Jardín no conoce lo que es un tsunami porque sólo hay registros escritos de uno que ocurrió en 1835. "Se inundó lo que era el marisma que después se rellenó y fue ahí donde le levantó la población Vergara". Así justifica que hoy Viña del Mar tenga dos morfologías, dos perfiles y eso se nota en que una parte del estero está más alta que la otra. "El lado sur se eleva a razón de 50 a 100 metros pero es imperceptible para nosotros", dice. Esto es relevante porque más que hablar de movimientos de desplazamiento, Álvarez asegura que en Viña lo que ocurrió es que se aceleró el terremoto en algunos puntos de mayor debilidad producto de la falla. "Por tanto, la intensidad sube 3, 4 a 5 décimas más porque todo el territorio está fracturado, no es homogéneo, no es un sólo volumen y las áreas de relleno son fatales". En Valparaíso, el sector de El Almendral es también un relleno a partir de la remodelación del año ’06 por lo que ahí se instalan los mayores problemas de orden sísmico. En el caso del Viña del Mar lo es todo el estuario del estero que es una área de inundación original.
PARIENTES CERCANOS Respecto a posibles erupciones volcánicas que podrían producirse a raíz del terremoto, el profesor Luis Álvarez se inclina por una suerte de parentesco que existiría entre el vulcanismo y el tectonismo. "Son primos si se quiere. Las placas se desplazan por evacuaciones del magma a través de colonias volcánicas que van agregando más material a la corteza y la van desplazando". Explica que, a modo de hipótesis, toda actividad sísmica importante en la zona central ha sido precedida por una volcánica en el sur chileno. "Es hipotético pero hay referencias: Lonquimay y Villarrica fueron actividad volcánica previa y posterior al terremoto del ’85. Hudson fue previo a la actividad tectónica del norte chico. Está Chaitén, esa actividad volcánica intensa repercute acá". Sin embargo, recalca que todavía no hay suficiente evidencia para asegurar que una cosa conduzca necesariamente a la otra. "Sólo son regularidades", sentencia.
ACELERACIÓN DE LA FALLA "La Población Vergara no es más que una duna que el mar modeló tomando los sedimentos del estero y desplazándolos al norte. En la medida que fue domesticándose el campo dunar al norte, el estero se fue desplazando al sur y la urbanización fue generando un atrincheramiento del estero. Por eso, en rigor, la Población Vergara está fracturada", aclara el profesor para quien es importante entender que la falla no produce los sismos sino los acelera, por ser un sitio más débil. Como evidencia de sus explicaciones está que de los 12 edificios siniestrados en Viña del Mar, 8 están dentro del área de influencia de la falla (puntos amarillos en la foto). Son los edificios Toledo, Las Achiras, Bahía, Tricahue, Festival, Tenerife, Antigona, Torres del Mar. "Ahí el sismo se acelera y genera los mayores daños. Son equidistantes al norte y al sur". Reitera que los mayores daños a la hora de un maremoto en Viña estarían en el perímetro del estero porque es la zona más débil. "Posiblemente el sismo que lo genera ni siquiera lo vamos a sentir, va a estar del otro lado, como ocurrió con Juan Fernández donde no sintieron el terremoto. Puede llegar incluso 13 horas después, como réplica via tsunami", advierte. DIAS MAS CORTOS Y si nos afecta que los días son más cortos, para Luis Álvarez es irrelevante dado que para nosotros, en lo cotidiano, es absolutamente imperceptible. Claramente es un dato para el largo plazo y para la vida del planeta mismo. Así también lo reconoce Richard Gross quien argumenta que el cambio estimado de la longitud del día es permanente, por lo tanto, varios terremotos poderosos podrían contribuir acortar el día. Sin embargo son cambios tan pequeños que ni siquiera los científicos los registran directamente. Quizás a futuro se puedan notar otros cambios más trascendentes. Un ejemplo concreto al que apela Luis Álvarez son los puentes sobre el estero Marga Marga. "Fueron diseñados en la década del 30 cuando no se tenía ni idea de la existencia de la falla. Es casi imperceptible pero uno ve que hay transformaciones, el estero se dilata y efectivamente los puentes sufren daño, hay que tomar medidas". Un ejemplo positivo sería el viaducto de El Salto que se hizo teniendo en cuenta la falla y no ha registrado problemas. A fin de cuentas esa es la lección que Luis Álvarez piensa, debemos aprender del terremoto del 27 de febrero. "No es que no haya que construirse pero hacerlo teniendo presente estas zonas más vulnerables de la ciudad, donde no es recomendable, de repente, edificios de altura". Para el profesor, también docente de la Universidad Católica de Valparaíso, este remezón fue un ajuste de cuentas fuerte. Su consejo es preocuparnos más bien de los efectos inmediatos y no de lo que pueda ocurrir quizás cuando ya ni siquiera haya habitantes en el díscolo planeta Tierra.
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