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El documental “Ojos rojos”

Una fabulosa historia de derrotas
Ad portas del Mundial de Sudáfrica, se estrena el 6 de mayo esta película que explora el alma de “La Roja” y da cuenta de las profundas pasiones que desata entre los chilenos el deporte con más fanáticos en todo el planeta. Habla Juan Ignacio Sabatini, uno de sus directores.

FERNANDA GARCÍA
mfgarcia@mercuriovalpo.cl

 

 

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“No hay 10 formas iguales de vivir el fútbol”.

 

Ocho años demoró la factura de “Ojos rojos”, el documental que explora el alma de la selección nacional de fútbol. A sus realizadores: Juan Ignacio Sabatini, Juan Pablo Sallato e Ismael Larraín los inspiró la posibilidad de retratar el mundo privado del equipo, cómo soportaba presiones tales como clasificar al Mundial y lo que eso significa para la sociedad chilena. “Coincidió con el cambio de entrenador, de Juvenal Olmos a Nelson Acosta, y con las eliminatorias en que Chile quedó fuera de Alemania 2006”, recuerda Juan Ignacio quien desentraña cómo fue armar este documental, uno de los más esperados y que les significó itenerar por varios países acompañando al equipo.
Fue un periodo complejo ese 2006, no sólo para la selección de fútbol, también para los realizadores de “Ojos rojos” a los que se les retiró el apoyó financiero, entre éstos el patrocinio de la ANFP. “Los tipos que querían poner la plata para la película desaparecieron. Pasó un tiempo hasta que nos ganamos un fondo CORFO destinado a proyectos cinematográficos. Con esa plata revisamos el material y vimos que teníamos una fabulosa historia de derrotas donde había más matices que los que te ofrece la victoria”, dice Sabatini, Comunicador Audiovisual del DuocUC, con estudios de postgrado en Dirección de Fotografía en la ESCAC, de Barcelona, España.
Hijo del director de teleseries, Vicente Sabatini, parentesco que él omite rotundamente comentar, dirigió también “Más allá de estos muros”, su primer largometraje documental, con el que obtuvo muy buena crítica.

-¿Cómo cambió la perspectiva del documental el hecho de no clasificar al Mundial del 2006?
“Decidimos seguir adelante y ver cómo los chilenos nos relacionamos con los éxitos y los fracasos. Igual necesitábamos la otra cara de la moneda, el triunfo asociado a conseguir el objetivo de ir a un Mundial. Determinamos entonces que el contenido no estaba adentro del mundo de los jugadores, esa pieza narrativa ya la teníamos retratada. Había personajes que estaban en la periferia del fútbol y nos dimos cuenta de que era ahí donde se construía esta historia. Fuimos en búsqueda de este relato democrático que incluye tipos como Evo Morales hasta los taxistas de todas las ciudades que visitamos siguiendo a “la Roja”. Con ellos buscamos armar este relato de mirarnos nosotros mismos, los chilenos frente a la derrota que es finalmente el resultado de la película”.

-¿Entonces es verdad eso de que Chile es un país derrotista?
“No, no creo que sea un país derrotista. Más bien es triunfalista y esto lo pudimos observar desde una reflexión que siempre está presente pero de la que nunca nos hacemos cargo. Chile gana un partido y todos se suben a la micro de la victoria…y decimos ‘pucha que somos buenos’. Pero si pierde, la reacción es:  ‘somos los peores del mundo, no le ganamos a nadie’. No hay términos medios y eso nos hace mal como sociedad”.

-¿Por qué esa polaridad?
“No tengo idea. No te lo sabría responder. Creo que lamentablemente está metido en nuestro ADN”.

-¿Existe similitud en los demás países que visitaron respecto a este fenómeno de pasiones que provoca el fútbol?
“Creo que esa es una de las cosas más bonitas que nos tocó vivir. En estos viajes descubrí que el  fútbol es una fiesta que adopta diferentes formas dependiendo del país. Se vive y se relaciona con los éxitos y los fracasos de maneras diferente. No hay 10 formas iguales de vivir el fútbol”.

 

LA INVERSIÓN

 

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Cerca de 500 mil dólares costó la realización de “Ojos rojos”. “Partimos con equipos prestados y con el respaldo de la ANFP, que nos patrocinó los viajes. Fue una primera etapa, en el 2006, en que trabajamos a puro pulso. Los fondos CORFO que nos adjudicamos nos sirvieron para escribir la segunda parte del guión y montarlo, lo que nos permitió tirar las líneas para seguir. Cuando nos dejó de patrocinar la ANFP y el fútbol cambió de cabeza tuvimos que empezar de cero y hacer un par de videos institucionales para poder grabar. Después, ENTEL se convenció de participar y ese es el momento bisagra desde el punto de vista de la estructura de producción. Ahí se produjo la inyección económica, se empezaron a sumar otras marcas y, al mismo, tiempo nos salió el fondo audiovisual lo que nos permitió encerrarnos a trabajar tiempo completo. Eso fue a partir de junio del año pasado”.

 

-¿Cuáles son a fin de cuentas las pretensiones de ustedes con este documental?
“Sería pretencioso de nuestra parte catalogar la película como un documental antropológico, con un discurso sociológico sobre la sociedad chilena. Efectivamente aborda el cómo nos relacionamos frente a la derrota y eso nos ofrece una mirada sobre nosotros mismos, pero se trata de recoger estas impresiones y generar una discusión sobre nuestra identidad sin dejar de lado el fútbol, un deporte apasionante, hermoso, estético. El objetivo final es generar discusión, reflexión, sobre el fútbol en general y la sociedad chilena en particular”.

-¿Cómo fue trabajar con los futbolistas, que a veces tienen poses de divos y se manejan con códigos especiales?
“Bueno, aquí no sólo fue trabajar con los futbolistas.  Llegamos a un mundo totalmente ajeno al nuestro donde los conflictos de intereses son bestiales; entonces lograr meternos dentro de ese circuito, ganarnos un espacio y el respeto que necesitábamos para hacer nuestro trabajo fue  lo más complejo del proyecto. Respecto a la relación con los futbolistas te diría que son tipos bastante normales”.

-¿Cómo se insertaron a su mundo?
“Nos acercamos y ganamos su confianza con respeto, demostrando que el proyecto nuestro era serio. No buscábamos ni chauvinismo, ni sensacionalismo, ni resaltar este lado oculto que levanta tanta chimuchina. Ese rollo del docu-reality no nos interesaba. Ellos vieron eso y que este era un trabajo serio”.

-¿Qué expectativas tienes del estreno atendiendo a que se dice que es el documental más esperado del año?
“Me parece genial que ‘Ojos rojos’ contribuya a generar audiencia y que el documental como formato, a partir de este trabajo, esté en boca de todos porque no es un género masivo en Chile. Respecto a las expectativas del estreno, esperamos que la vaya a ver la mayor cantidad de gente, para eso la hicimos y para generar esta discusión sobre nosotros, la identidad y sobre fútbol”.

-¿Cambió tu percepción respecto a cómo le pueda ir a “la Roja” en Sudáfrica?

“Tengo la misma mirada que cualquier hincha chileno”.

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