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Obispo Gonzalo Duarte:

Desaparición de fondos "es algo verdaderamente grave"
Prelado aborda caso de los "proyectos fantasmas", se declara partidario de que denuncias por abusos sexuales que apuntan a sacerdotes se tramiten en tribunales civiles; analiza las urgencias de la recons-trucción, la "totemización" del joven Bagnara y la petición de indulto en el Bicentenario.

ROSA ZAMORA

rzamorac@mercuriovalpo.cl

Una mezcla de pena, preocupación y sorpresa envuelve las palabras del obispo de Valparaíso a la hora de abordar algunos de los temas que más fuerte han golpeado a la comunidad y a la Iglesia en este duro Bicentenario, desde la tragedia originada por el mayor terremoto y tsunami del último medio siglo hasta los casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes; la violenta "totemización" de un ex alumno de los Padres Franceses y la desaparición de alrededor de mil millones de pesos de fondos públicos del Gobierno Regional.

Su tono sin embargo se va matizando con la esperanza que  centra en la reconstrucción, entendida como un proceso que debe trascender la mera colocación de hormigón o ladrillos para anclar en los valores más profundos del alma nacional. Confianza que también tiene puesta en el resultado de la petición de la Iglesia por el indulto Bicentenario para los presos más ancianos y enfermos,  y la reducción de penas privativas de libertad en otras  situaciones.

Vicepresidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Gonzalo Duarte García de Cortázar encabeza además la  Comisión de Apoyo a la Reconstrucción formada en el seno del episcopado, desde donde  le toca conducir lo que parece una misión imposible: recuperar las 440 iglesias dañadas, que sólo en su diócesis totalizan 24 capillas, templos y edificios, por un costo superior a los $ 2.192 millones.

 

  

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"El hecho de que mayores abusen de menores es muy grave, y que estos sean por parte de sacerdotes es gravísimo"

 

 PENA Y VERGÜENZA

- ¿Cómo ha golpeado a la diócesis la constatación de casos de abusos de menores por parte de sacerdotes y la existencia de investigaciones judiciales como la que afecta al padre Karadima?.

"Esto ha sido para la Iglesia una pena y una vergüenza muy grandes. El hecho de que mayores abusen de menores es muy grave, y que estos sean por parte de sacerdotes es gravísimo, motivo de mucho dolor por los menores abusados. Y en los casos en que recientemente  se está investigando, donde no hay todavía una decisión de la justicia, dolor por esos menores presuntamente abusados que se ven sometidos a estos trámites judiciales".

 

- En la diócesis están los casos de un sacerdote del Refugio de Cristo  condenado en 2008 a 5 años de presidio con beneficio de libertad vigilada por estupro y abuso sexual, y de otro formalizado en Limache por una situación similar.

"En el primer caso, que ya está juzgado, nosotros recibimos la denuncia, hicimos una primera investigación y lo comunicamos a las autoridades y a la opinión pública. El sacerdote fue condenado a tres años en primera instancia y a cinco en segunda, y quedó suspendido del ejercicio sacerdotal. Los niños siguieron con nosotros hasta que egresaron, pues ni el Sename ni las familias los retiraron del Refugio de Cristo, y contaron con todo nuestro apoyo. El caso de Limache lo denunciaron los menores ante el tribunal civil, que también vio el primer caso. Me alegro de que así sea".

 

A TRIBUNALES CIVILES

- ¿Por qué se alegra?

"Porque en estos momentos hay una sensación de que los tribunales eclesiásticos no están dando garantías a la opinión pública en este tema. Entonces yo me alegro de que vayan a los tribunales civiles, que se ventilen abierta y públicamente, que la prensa tenga acceso a ello, porque eso da la impresión de transparencia, que es muy importante. Lamentablemente, por su estructura, por sus procedimientos,  los tribunales eclesiásticos no dan esa impresión".

 

- ¿Qué les dice a los fieles frente a casos tan cercanos?

 "El Papa lo ha dicho: tenemos que hacer penitencia y pedir perdón. Nos ha llamado a todos a hacerlo, especialmente a los sacerdotes. Nos unimos al perdón que ha pedido el Santo Padre. La Conferencia Episcopal también lo hizo. El documento que leyó monseñor Goic estaba firmado por los obispos de Chile; yo participé en la redacción de ese documento, así es que soy uno de los coautores y cofirmantes".

 

VOCACIONES SACERDOTALES

- ¿Cómo ha sido el impacto de los casos de abusos sexuales y las investigaciones en curso en las vocaciones sacerdotales?

"Habría que hacer un seguimiento. En 2010 no entró ningún joven  al Seminario Mayor de Lo Vásquez, pero al de Santiago ingresaron más que la media de años anteriores. Aquí 25 jóvenes participaron en las jornadas vocacionales; se fueron decantando y llegamos a 11. A algunos se les pidió que maduraran uno ó  dos años más; otros dejaron este camino tras el proceso de discernimiento y a otros nosotros mismos les pedimos que lo dejaran. Tener un número reducido de seminaristas no es muy formativo, así que finalmente no tenemos primer año en el Seminario, aunque no es porque no hayan llegado interesados. Pero no puedo dejar de decir que esto nos impresiona, pues hace muchos años que no nos pasaba algo semejante".

 

- ¿A qué lo atribuye?

"No sabría decir. Es posible que estas cosas influyan, pero si así fuera no se habría presentado 25 jóvenes a las jornadas vocacionales. En Santiago, sólo de la Arquidiócesis, entraron 14. Hay que dimensionarlo a lo largo de varios años, pero creo que estas cosas  obviamente impresionan a los muchachos. Aunque curiosamente hace poco leí en la prensa que ha aumentado el número de católicos en el mundo".

 

- ¿Qué hace la Iglesia para evitar que postulantes al sacerdocio presenten este tipo de desviaciones?

"Se hace una selección previa a cargo de sacerdotes formadores experimentados. Hay exámenes sicológicos, la formación es en régimen de internado y existe un seguimiento de los formadores, ya que en el Seminario hay numerosos profesores, sacerdotes, laicos y profesoras que conocen a los jóvenes de cerca. Los seminaristas tienen un director espiritual que debe ser un sacerdote de experiencia aprobado por el obispo. Entonces hay un seguimiento pedagógico, formativo, espiritual y sicológico, pero en el caso de la pedofilia, dicen los  entendidos, no hay un instrumento que pueda predecir esta desviación.  Nosotros hacemos lo mejor posible porque usted comprende que nadie quiere tener estos problemas".

"La Iglesia -agrega- no es la institución con más alto porcentaje, ni siquiera alto porcentaje, de pedófilos en sus filas. Pero a ella se le exige más. Los casos denunciados en Chile no llegan al 1% de los sacerdotes, que somos 2.500, pero eso no es excusa", y señala que los obispos de Chile comenzaron a preocuparse por este tema a raíz de las informaciones procedentes de Estados Unidos y otros lugares antes de que se denunciara el primer caso en el país.

 

   

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Hay que recomponer la red social "para que el ciudadano no esté solo frente al Estado o solo frente a su pobreza".

 

 

CARAS DE LA RECONSTRUCCIÓN

En medio de las secuelas y de las réplicas que recuerdan a diario la magnitud de la tragedia, el obispo Duarte plantea que a Chile le hacen falta tres reconstrucciones.

Primero la reconstrucción moral, "pues debemos recuperar valores perdidos, el respeto por la persona, la familia, los bienes, el cuerpo, la fama del otro; por la verdad y los grandes valores que han hecho de Chile lo que hoy es: la laboriosidad, el sentido de compromiso".

Luego la dimensión social, que apunta a recomponer y fortalecer la red de organizaciones intermedias que hoy ve como frágiles y débiles y que son esenciales para el desarrollo de una comunidad solidaria y participativa, desde las juntas de vecinos hasta los sindicatos, pasando por clubes deportivos y otros que son necesarios "para que el ciudadano no esté solo frente al Estado o solo frente a su pobreza".

Y después la material, "que es importantísima, sobre todo para quienes están sufriendo, y que debe hacerse en función de ciertos valores, pues la reconstrucción no es aséptica, sino tiene que ser  escuchando a todos, particularmente a los que han sufrido más. Está bien que los que tienen más den más, pero no se trata aquí de que haya una especie de viejito pascuero que va regalando cosas. No".

 

CASO "TOTEMIZACIÓN"

-  Usted fue rector de los Padres Franceses. ¿Qué le parece la totemización de que fue objeto el joven Bagnara?

"Eso me parece algo increíble, nunca me imaginé que fuera así. Yo dejé de ser rector del Colegio de los Sagrados Corazones hace 28 años y lo que sabía era que el muchacho, una vez que salía del colegio, era acogido en su calidad de ex alumno por este grupo especial de scouts mayores. Nunca me imaginé que el rito fuera así y me parece muy grave. Me llama profundamente la atención porque conozco a casi todas las familias comprometidas, de larga tradición en el colegio, y me impresionó que esto sucediera. También me llama la atención que el joven, a pesar de lo ocurrido, conserva amistad con sus compañeros scouts, pero el hecho objetivo me parece extremadamente grave".

 Y agrega que de acuerdo a sus antecedentes el colegio había tomado medidas preventivas antes de la realización de ese campamento. "Ahora se está realizando un juicio y esperamos la determinación de los tribunales.  Pero se han ido poniendo muy duras y crueles las entretenciones de los jóvenes. En instituciones propiamente masculinas hay ritos de iniciación, bautismos, llámeles como quiera, que son muy fuertes. En los mismos días en que se conoció la noticia de este joven también se supo de una situación similar en una institución policial. Parece que la crueldad que se ve en la televisión se nos va metiendo en el corazón; el trato entre las personas se ha ido endureciendo y poniendo muy cruel; también los juegos".

 

"SE LLAMA ROBAR"

- ¿El nuevo catecismo considera pecado la corrupción?

"En términos generales hoy se entiende por corrupción el mal uso de los recursos públicos, el aprovecharse indebidamente de bienes de la comunidad. El uso indebido de bienes que no son propios es pecado. Se  llama robar o hurtar en términos cortos y claros".

 

-Le pregunto a propósito de la desaparición de alrededor de mil  millones de pesos de fondos públicos del gobierno regional.

"Eso fue una sorpresa para todos. Es gravísimo por el hecho, por la  cantidad de dinero en una región con tanta pobreza como Valparaíso y porque sucedió al parecer justo cuando se iba a producir un cambio de gobierno. Digo que sorprendió a todos porque los que llegaban no esperaban encontrarse con esta situación y porque he escuchado al intendente saliente decir que se siente profundamente afectado y defraudado de que bajo su administración haya sucedido esto. No es primera vez que ocurren situaciones de esta naturaleza. Lo que nos impacta es el monto y la facilidad con que aparentemente esta o estas personas se apropiaron de tal cantidad de dinero".

"Es algo verdaderamente grave, muy grave -añade-, sobre todo en un momento de tanta pobreza, en que el dinero hay que cuidarlo e invertirlo a favor de los pobres y los necesitados. Porque si bien Valparaíso no está entre las zonas más terremoteadas, sabemos que aquí ha habido mucho daño. Esos mil millones nos habrían venido de maravillas".

 

  

MISERICORDIA Y CLEMENCIA

El indulto es una muestra de clemencia de la sociedad para con ella misma frente a casos de personas que, por ejemplo, han  cumplido una larga condena que están a punto de terminar, y son muy ancianos o enfermos; hay madres con hijos pequeños que están presas" expone el obispo Gonzalo Duarte en apoyo a la petición de indulto, misericordia y clemencia en el Bicentenario planteada por la Iglesia de Chile a las máximas autoridades.

Por las carencias y deficientes condiciones que presenta, el sistema penitenciario  chileno -con más de 50 mil personas encarceladas- es muy poco rehabilitador, agrega el pastor diocesano, lo que se traduce en que los presos experimentan el doble castigo de estar privados de libertad y no tener oportunidades de efectiva reinserción social.

"En muchos países del mundo hay una edad tope para estar en la cárcel. En Chile no es así. Aquí mueren en la cárcel ancianos aquejados de cáncer, enfermos de sida, sin la cercanía de sus familias y seres queridos. Entonces, en el contexto del Bicentenario, que es un contexto de fiesta, de unidad nacional, la Iglesia ha pedido a la sociedad chilena un gesto de clemencia para quienes cumplen penas. Chile es uno de los países con más altos índices de personas presas por habitante. Hay algo que no está funcionando. Y las condiciones de las cárceles son tremendas".

 

 

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