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Terremotos se resisten a la predicción

Grandes, esquivos y sorpresivos
Expertos participantes de la cumbre mundial sobre grandes sismos y tsunamis, realizada en Valparaíso y Viña del Mar, opinan sobre la lejana posibilidad de prever su ocurrencia.

ROSA ZAMORA

rzamorac@mercuriovalpo.cl

 

"Los terremotos siempre nos van a sorprender. La enseñanza es que si en un lugar hubo un sismo en el pasado, ocurrirá un sismo en el futuro" señala Romano Protti, experto en sismología y geofísica de la Universidad Nacional de Costa Rica, y Premio Nacional de Ciencias 1996 en su país, a propósito de la posibilidad de predicción de sismos.

Durante un relajado diálogo de clausura entre participantes de la cumbre mundial de sismólogos y representantes de medios de comunicación, el especialista costarricense plantea que la comunidad científica comprende cada vez mejor los procesos que derivan en terremotos gracias al bagaje de conocimientos disponible y a los avances tecnológicos.

"Se está desarrollando cada vez mejor instrumentación -por ejemplo hace 20 años no teníamos GPS-; hacemos observaciones satelitales, podemos ver la deformación de la superficie del planeta en una forma muy continua. Entonces hay avances. Nunca vamos a llegar a prever todos los sismos, pero eventualmente se podría tal vez llegar a predecir 5 ó 10%", no en términos de adelantar magnitud, lugar, día y hora, "pero sí respecto del potencial sísmico en el futuro cercano y preparar a las comunidades en esos sitios".

El especialista chileno Francisco Ortega, quien cursa su doctorado en el Instituto de Tecnología de California, es partidario de enfatizar más en la prevención que en la predicción "porque en Chile tenemos que estar preparados para que ocurra un terremoto en cualquier momento".

Expone que si bien "tenemos un cierto conocimiento de los sismos que se registran en las zonas de subducción, como el del 27 de febrero, nuestro entendimiento de los terremotos que se pueden producir en zonas cordilleranas es muy bajo; puede haber sistemas de fallas que aún no hemos descubierto y que se pueden gatillar en cualquier momento. Por eso la gente tiene que estar preparada y saber cómo reaccionar ante un terremoto".

 

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Ni la mayor disponibilidad de conocimientos ni los avances tecnológicos han derivado en un avance sustancial hacia la predicción de grandes sismos.

  

INTENTOS FALLIDOS

 

El director del Servicio Sismológico de la Universidad de Chile, Sergio Barrientos, recuerda que en los años 70 estuvo en boga la Teoría de la Dilatancia, según la cual por efecto de la deformación de la roca ésta queda con numerosas microgrietas que conllevan el aumento de su volumen, fenómeno que daría lugar a una serie de señales supuestamente "precursoras" de terremotos, entre ellas el incremento de la sismicidad menor, aumento del gas radón en las aguas subterráneas, cambios en la conductividad eléctrica de la tierra e incluso modificaciones en el comportamiento de los animales.

Sobre la base de esas señales, en 1975 fue evacuada la localidad de Haicheng, en China "y ocho horas después sobrevino un terremoto (magnitud 7,3) que destruyó el pueblo". El entusiasmo fue poderoso, pero duró hasta el año siguiente, cuando el potente sismo de Tangshan, también en China, no entregó señal precursora alguna.

Tampoco le ha ido mejor al factor de la recurrencia como señal predictiva. El profesor Barrientos relata que según este antecedente, se pensaba que terremotos de tamaño mediano en la falla de San Andrés, California, deberían ocurrir más o menos cada 22 años. A fines de los 80 todo el suspenso y los preparativos cundían en la zona ya que el último terremoto databa de 1966. "Hubo una inversión enorme en equipos para medir lo que sucediera con el terremoto. Sin embargo, éste recién vino a ocurrir en 2004".

Por esos y otros motivos, "en este momento en la sismología es un poco tabú hablar de predicción" comenta.

 

EQUIPAR Y ESPERAR

 

"Sabemos más que antes sobre la Tierra, pero para terremotos en particular es cierto que conocemos muy poco, y en gran parte se debe a que para poder estudiar el problema hay que instalar instrumentos en el lugar donde va a ocurrir el sismo antes de que suceda, pero como eso no lo podemos predecir, lo único que se puede hacer es tratar de ubicarlos en muchísimos lugares -lo que es carísimo- y esperar", dice la sismóloga y directora de Educación de la Unión Geofísica Americana, Inés Cifuentes.

En cierto sentido, añade la experta, "los sismólogos y geofísicos estamos como los meteorólogos de hace cincuenta años", cuando no existía satélite para esos efectos y las predicciones no eran certeras. "Espero que en cincuenta años se produzca mucho más avance, pero algunos científicos dicen que nunca los vamos a predecir. Yo no soy de esa opinión, pero sólo porque soy optimista, no porque me asista una razón científica".

El especialista del Servicio Nacional de Geología de EEUU y docente de la Universidad de Washington, Brian Atwater, señala que en los años 70 existía optimismo en Japón en torno a las posibilidades de predicción, "pero tras el sismo de Kobe (7,3 a 7,5 Richter) que se registró en 1995 y dejó alrededor de 6 mil muertos, hubo grandes cambios en los programas sismológicos, menos enfocados hacia la predicción y más hacia el conocimiento de la historia y las fallas existentes en el país".

Eso porque el origen del devastador sismo estuvo en una pequeña falla que pasa por debajo de la ciudad en circunstancias que la mayoría de los científicos estaban más interesados en las fallas de las zonas de subducción.

 

EN 50 AÑOS, TAL VEZ

 

Emile Okal, del Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad de Northwestern, Estados Unidos, plantea que el gran problema de la predicción radica en la ausencia de repetición sistemática de factores que en algún momento se han considerado posibles señales precursoras.

Señala que en 1944, en plena guerra mundial, cuando realizaban mediciones para efectos de cartografía militar, especialistas del ejército japonés detectaron un raro fenómeno que podría corresponder a una forma de dilatancia precursora, 12 horas antes de la ocurrencia de un fuerte sismo.

"En 2003 hubo un gran terremoto en el norte de Japón, teníamos todos los GPS instalados en la zona y no hubo ninguna señal precursora", agrega Okal, quien a partir de ese caso resume lo que parece la única conclusión válida: "No entendemos por qué. Quizá en 50 años, con muchos GPS y con muchas instrumentaciones, podremos tener una mejor comprensión".

 

  

EMINENCIA MUNDIAL HIROO KANAMORI: "APRENDER DE ESTAS SITUACIONES AYUDA A ENFRENTARLAS"

El legendario sismólogo japonés del Instituto de Tecnología de California, Hiroo Kanamori, fue el invitado estrella de la conferencia "Terremotos gigantes y sus tsunamis", realizada en Valparaíso y Viña del Mar.

Organizada por la Unión Geofísica Americana y patrocinada por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, la actividad reunió a un centenar de expertos en los fenómenos sísmicos, con motivo de los 50 años del terremoto ocurrido el 22 de mayo de 1960 en Valdivia, el de mayor magnitud registrado en la historia.

 

UN SISMO "INSPIRADOR"

 

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pie de foto

 

La carrera de Kanamori está íntimamente ligada a ese sismo gigante, al cual le quedó chica la escala Richter de magnitud de superficie, según la cual el terremoto alcanzaba 8,5. Esa situación impulsó al científico nipón a reformularla introduciendo el concepto de magnitud del momento sísmico, con el cual el cataclismo sureño llega a 9,5.

"La escala de Richter se saturaba para terremotos grandes, de magnitud 8 y superiores, y no estaba prediciendo correctamente el tamaño de esos sismos", explica el experto chileno Francisco Ortega, que realiza sus estudios de doctorado en el mismo Instituto de California donde se desempeña el sismólogo japonés.

"Lo que hizo el profesor Kanamori -agrega- fue trasladar la medida del tamaño del terremoto, que es la magnitud, a una escala más física y medir la energía que se libera durante el proceso de ruptura en la zona de falla, lo que se llama la magnitud del momento sísmico, que permite registrar en forma correcta la energía liberada o la magnitud asociada a terremotos sobre magnitud 8".

Como sus colegas, el doctor Kanamori enfatiza la necesidad de que los habitantes de países sísmicos siempre estén preparados para los terremotos, que hasta ahora no son predecibles ni lo serán al parecer en el futuro cercano.

 

LA DIFíCIL PREDICCIÓN

- En una época en que enviamos sondas a Marte ¿cuánto sabemos de la Tierra; hemos avanzado hacia la predicción de terremotos?

"Entendemos cómo se mueve la Tierra. Sin embargo es muy difícil predecir los detalles, cuándo y dónde va a ser el terremoto, qué duración va a tener. Esos datos específicos son muy difíciles de predecir. En los últimos 50 años hemos aprendido muchas cosas; por ejemplo, podemos tener una idea general de lo que debe pasar en los próximos cien años, pero globalmente, no en detalle".

 

- Usted lleva 50 años estudiando sismos. ¿Cuántos terremotos ha experimentado?

"Quizás diez. Nunca he vivido un terremoto como los (grandes sismos) chilenos, pero he visto los registros de los sismógrafos, que es la forma en que los estudiamos".

 

- ¿Cuál ha sido su mayor terremoto?

"Magnitud 8,1 en Japón, pero acá en Chile 8,1 es nada".

 

- ¿Le tiene miedo a los terremotos?

"No me asustan. Son eventos únicos y cualquier cosa puede pasar dentro de un terremoto. No me dan miedo, pero me preocupa mucho prevenir el daño sísmico".

 

- ¿Qué les diría a los chilenos en general?

"La recomendación que daría es que se instruyan lo que más puedan respecto de los sismos. Y que estén tranquilos porque aprender de estas situaciones nos ayuda a enfrentarlas".

 

- Hay una caricatura que nos sitúa viviendo en una terraza entre la cordillera y el mar, donde algún día nos vamos a caer.

"(risas) No va a ocurrir mañana y eso sí se lo puedo predecir".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

30/05/2010 - 10:07:39
edda_mazzei@hotmail.com
La<naturaleza<es<impredecible<Los<terremotos
también<<Como<fenómeno<natural<no<es<un<hecho
aíslado<<Siempre<en<sus<causas<y<efectos<serán
sucesos<encadenados<<Los<humanos<debemos
ser<precavidos<en<nuestras<acciones<y<estilos
de<vida<<<No<olvidar<nunca<que<somos<un<país
telúrico<<Desde<que<nos<levantamos<hasta<el<fín
del<día<<Tomar<las<mejores<medidas<de<sobrevivencia.
Pensar<en<ellas<<Sacar<molde<de<las<experiencias
pasadas<<El<fondo<con<respecto<a<esto<no<lo<podemos
cambiar<en<esencia<pero<si<la<forma<de<enfrentarlo.
Desde<niños<conocer<mejor<la<historia<y<geografía<de
nuestro<país<región<ciudad<<Nuestra<cultura<e
idiosincracia<<Los<buenos<y<nefastos<episodios
vividos<<Ser<criteriosos<y<consecuentes<con<nuestras
acciones<<Como<están<las<cosas<si<viviésemos
pegados<al<suelo<que<pisamos<no<habrían<tantas
muertes<en<un<terremoto<<Ojo<con<la<forma<de<construir.
No<todo<es<lucro<<Ser<más<abiertos<y<veraces.
Hablar<en<forma<libre<con<verdad<y<compromiso<
nunca<hace<mal.
Firma: Esperanza.-
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