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Viña del Mar, 1962

Mundial a domicilio
Esta no es una crónica deportiva, sino que la evocación de un esfuerzo organizativo local, descentrali-zado, de una jornada de alcance internacional que puso a Viña del Mar en el foco del interés de millones de seguidores del fútbol.

 

JULIO HURTADO

reportajes@mercuriovalpo.cl

Lejos está Sudáfrica 2010. Lejos en distancia y, seamos realistas, en posibilidades. Entonces, entremos al túnel del tiempo y viajemos hasta nuestro propio Mundial. Aquel de 1962 en que tuvimos Mundial a domicilio, rock incluido. Aquí mismo, a la vuelta de la esquina, a pasos de la calle Quillota, de Uno Norte, a minutos en bus desde Valparaíso.

Fueron ocho partido infartantes en un reciclado Sausalito, nombre nuevo en esos años para el viejo Estadio El Tranque.

Ocho encuentros en casa con la actuación de los pontífices máximos del fútbol del Siglo XX, vigentes en la galería de la fama hasta el día de hoy como Pelé o Garrincha, para mencionar sólo a dos de los que integraban el cuadro que ese años se llevó la Copa Jules Rimet en su séptima versión.

En los octavos de final le correspondió a Viña del Mar acoger a los seleccionados de Brasil, México, España y Checoeslovaquia. En las etapas finales sudarían aquí Inglaterra y Yugoeslavia.

 

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El arquero Sosky de la selección de Yugoslavia se luce con una atajada en Sausalito, nombre nuevo en esos años para el viejo Estadio El Tranque.

 

Fue en una reunión de la FIFA en Lisboa el 10 de junio de 1956 que Chile se impuso como sede por 32 votos a favor. Argentina sumó 10 y hubo 14 abstenciones. Por el lado que se mire, fuimos mayoría.

Emocionante, pero nada de fácil. El terremoto de turno, a escala mundial, había destruido gran parte del sur en mayo de 1960.

Pero el compromiso estaba asumido y se inició el trabajo de buscar cuatro subsedes. Así llegó Carlos Dittborn, presidente del Comité Organizador a entrevistarse con el entonces alcalde de Viña del Mar Gustavo Lorca, quien evoca:

-"Dittborn era un hombre muy agradable empeñado en esa verdadera epopeya que era el Mundial. Me dijo que tenía que haber una subsede cercana a la capital. Había pensado en Valparaíso o en Viña del Mar. Me entusiasmé. Pero nuestro estadio estaba en condiciones imposibles. Era sólo una cancha con unas tribunas de madera".

El Estado podía hacer un aporte del 20 por ciento del costo de recuperación del estadio, el que debía estar en condiciones de ser "presentado al mundo".

Lorca: "Esto fue diez meses antes del Mundial y nosotros, la Municipalidad de Viña del Mar, tendríamos que aportar el resto".

 

CHEQUE SIN FONDOS

 

El alcalde, creador en 1960 del Festival de la Canción, vio las posibilidades de promoción internacional que significaba para Viña del Mar ser escenario del torneo y con envidiable visión giró un cheque sin fondos. Sin fondos, pues requería para organización y gastos el acuerdo de los regidores, los concejales de hoy:

-"Cerré el trato. Pensé, además, que este estadio tenía que hacerse de todas maneras para la ciudad. Lo planteé a los regidores y todos aprobaron, de derecha a izquierda, hasta don Rogelio Astudillo, comunista, gran amigo mío. Llamé a propuestas y se renovó el estadio en los términos que exigía la FIFA y debía tener Viña del Mar que era la principal subsede. Así, quedamos con un estadio que ha servido hasta ahora y que fue aprobado cuando vino la inspección de los organizadores".

Entretanto, la postulación de Valparaíso no fue posible debido al mal estado del estadio y a la falta de recursos en la Municipalidad. Murió Carlos Dittborn y llegó Juan Goñi en su reemplazo con quien se mantuvieron todos los acuerdos.

El tiempo avanzó rápido y llegó el 19 de mayo, a días de la iniciación del Mundial, cuando fue inaugurado el renovado Sausalito, con capacidad para 26 mil personas. Ese día jugaron en el flamante césped la selección B de Chile y Karlsruhe, un conjunto alemán. Chile 2, los germanos 0. El Presidente Jorge Alessandri envió un telegrama de felicitación a los organizadores viñamarinos. Asistieron 20 mil personas.

Lorca, 48 años después de sus esfuerzos mundialistas confiesa:

-"Yo, que no soy muy afecto al fútbol, fui a todos los partidos. En realidad, aprendí."

 

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Los brasileños, que se coronarían campeones en el Estadio Nacional, celebran, con los brazos en alto en Sausalito, la victoria por dos goles a uno ante España.

 

 

EL RETIRO Y QUEBRADA VERDE

Los primeros no fueron los últimos. El 20 de mayo de 1962 llegó a Santiago el cuadro de Brasil y en la madrugada del 21 ya dormían en su lugar de concentración: el desaparecido hotel Retiro de Quilpué.

El 21 llegaron los españoles. Dos mil personas los recibieron al ingresar al Hotel Miramar. Lógica acogida de hispanos residentes y sus descendientes, comunidad importante en nuestro país. Aplausos para estrellas "de cuerpo presente": Helenio Herrera, entrenador; Alfredo Di Stefano, el portero Carmelo Cedrún, Joan Segarra y Ferenc Puskás, entre otros. Puskás, húngaro nacionalizado español, sería en los 70 del siglo pasado entrenador de Colo Colo

Casi a la medianoche del 22 de mayo llegaron a Valparaíso los jugadores de Checoeslovaquia. Habían viajado más de 30 horas con diversos transbordos desde Europa pero al arribar a su lugar de concentración, el refugio del Banco del Estado en Quebrada Verde, se relajaron jugando billar. Allí entrenaron en una cancha de tierra y luego en el Sporting viñamarino.

Por su parte los mexicanos llegaron a Viña del Mar el miércoles 23 de mayo y se establecieron en el Hotel O'Higgins. Amables con la prensa, dieron largas entrevistas. Entrenaron en el estadio de la Chilena de Tabacos, en Valparaíso.

 

FRENTE A WANDERERS

 

El jueves 24 los brasileños, estrellas ya con el título de 1958 bajo el brazo, hicieron un partido de entrenamiento en la cancha de la Chilena de Tabacos, que se suponía privado, pero asistieron 4 mil personas. Había que ver a Pelé y Garrincha. El contendor era Wanderers. El Mercurio:

-"Se tuvo la ocasión de presenciar 45 minutos de atrayente fútbol. Los porteños resultaron un adversario que no se esperaban los campeones del mundo. Es evidente que los integrantes del equipo de Brasil no se esforzaron, pero de todas maneras los jugadores de Wanderers en varios pasajes sorprendieron por su accionar".

Donde sí se esforzaron fue en Sausalito. En una práctica hicieron 9 goles a Everton.

Pero, buenas personas, entregaron sus balones de entrenamiento a niños pobres de Valparaíso "donde hay entusiasmo por el fútbol".

 

ATRACCIONES EXTRA FÚTBOL

 

Con una población flotante de dirigentes y aficionados extranjeros, además de los jugadores protagonistas, Valparaíso y Viña del Mar ofrecían diversas atracciones.

Cooperó el Ejército con una animada "Hostería del Mundial" en el Regimiento Coraceros. Variadas atracciones y un menú económico. En Limache, en tanto, se organizó un rodeo a la chilena al cual asistieron los jugadores mexicanos, brasileños y checoeslovacos.

Por su lado, los brasileños tenían cine exclusivo y pudieron ver "Londres 8 campanadas", "Orden de matar", "El que se fue", "Río Bravo" y "Pasión desenfrenada".

Pero el principal atractivo marginal al fútbol fue una exposición industrial organizada por Asiva en el entorno del Estadio Valparaíso, cubriendo un total de 11 hectáreas, inaugurada el viernes 25 de mayo.

No era sólo una muestra productiva, sino que también se incluían atracciones artísticas como Tito Guizar, mexicano; Pepino di Capri, italiano; y Louis Armstrong, entre otros. Al espectáculo se sumaba la belleza con una elección de reina. El éxito organizacional de la muestra no tuvo réplica en lo económico para la organización.

 

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Atracciones viñamarinas para los visitantes del Mundial: el Casino Municipal, sin juego, y la Hostería del Mundial, que funcionaba en el Casino de Oficiales del Regimiento Coraceros.

 

LA INFORMACIÓN

 

Fundamental era la información con demanda universal y local.

De acuerdos a las normas de la FIFA operó una comisión de prensa a cargo en Viña del Mar del periodista Enrique Swett, jefe de informaciones de La Estrella y dirigente nacional del Colegio de Periodistas. Se montaron dos grandes centros de prensa con facilidades de trasmisión de texto, imagen y voz en el Club de Viña del Mar y en el Estadio Sausalito. Trabajaron allí cientos de periodistas extranjeros y nacionales.

Por su parte, El Mercurio de Valparaíso cada día en que se disputaban partidos sacó por las tardes una edición especial con fotografías, informaciones y análisis de los encuentros jugados en todas las sedes del país.

El naciente canal de televisión de la Universidad Católica de Valparaíso hizo experiencias de trasmisión de los cotejos viñamarinos mediante la colaboración de estaciones de Brasil y México que trasladaron hasta la Ciudad Jardín equipos móviles hasta esa fecha desconocidos en Chile.

En la organización no se descuidó la salud de los miles de visitantes que llegarían a la zona, responsabilidad a cargo del doctor Oscar Marín, porteño destacado por su acción en la medicina social. Las atracciones y espectáculos quedaron a cargo del periodista Carlos Ansaldo, uno de los creadores del Festival de la Canción de Viña del Mar.

Nadie quedó indiferente. El destacado redactor de este Diario Alex Varela, catedrático de la Universidad de Chile, abogado integrante de la Corte de Apelaciones, contagiado con la marea mundialista sorprendió con un artículo titulado "Yo también fui futbolista". Recuerda su magra actuación de arquero en sus tiempos escolares cuando su pórtico fue abatido en cinco ocasiones y dice comprender a Carbajal cuando "el magnífico arquero mexicano lloró, sacudido por las emociones al ver traspasada, en último instante, su valla, la tarde del partido España-México".

Recuerdos de nuestro Mundial, propio, a domicilio, a la vuelta de la esquina. Un éxito con jerarquía mundial que puso el nombre de Viña del Mar hace casi medio siglo en la pauta universal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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