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Conductores ebrios

1.3 grados: asesino al volante
Cada fin de semana largo mueren unas 20 personas a causa de accidentes por la ingesta de alcohol. Sacar de circulación a los conductores ebrios durante estos días es uno de los desafíos de este gobierno.

FERNANDA GARCÍA
mfgarcia@mercuriovalpo.cl

 

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El 2009 según las cifras de Carabineros y CONASET, fallecieron 107 jóvenes entre 19 y 33 años.

 

“En primer año de arquitectura, dirigiéndome en mi auto, a casa, de noche, tras haber realizado una montonera de maquetas para una presentación que teníamos al día siguiente… un tipo que decidió manejar tras haber ingerido alcohol, me colisionó de frente con su auto, a 140Km/H. Yo manejaba a 50Km/H, no recuerdo el accidente,  absorbí el impacto y voy a llevar toda mi vida cicatrices enormes que me recuerdan que existió ese día, no fue una pesadilla de la que podía despertar”.
Danica Kegevic autora del testimonio, decidió crear NACE, (www.nace.cl) fundación que preside y persigue la responsabilidad de los autores de siniestros viales, con principal énfasis en aquellos provocados por conductores ebrios.
“Ayudamos gratuitamente a las víctimas”, dice esta profesional de 33 años, que nunca  antes volvió a ver su cuerpo como antes. “Soy un cristal roto, las cicatrices están por todas partes, incluso internamente. Me llevó 10 años recuperarme, aparentemente me veo como cualquiera pero llega el verano y  saltan mis complejos”. Un día en la playa se le acercó un niño y le preguntó: ¿por qué tienes esas cosas feas si eres tan linda? Hace 15 años fue su accidente.
Las  secuelas económicas las asumió su papá y fueron enormes. En lo emocional, se sintió una víctima hasta que decidió dejar de serlo y ayudar a otras personas; más aún, también a quienes arrastran la pena de haber perdido a un ser querido por causa de un borracho al volante.
Danica intenta levantar un centro para esta Fundación con la que pretende que estas personas sean compensadas,  el delito no quede impune y las leyes defiendan a la víctima. Además, entregarles orientación legal y sicológica.

 

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Danica Kegevic, creadora de la Fundación “Nace”.


UN REGRESO FATAL
Es el caso de Clara Cortes Molina, antofagastina de 50 años, educadora de párvulos, madre y dueña de casa. “Mi esposo y yo somos víctimas. Nuestra hija falleció a los 20 años”. Gaby salía con unos amigos a las 11:30 de la mañana el domingo 26 de febrero del 2006, se subió a un auto cuyo conductor tenía 21 años, había carreteado la noche anterior, estaba con alcohol en el cuerpo. Ese día a las 14:30 ocurrió el fatal accidente. El joven conductor perdió el control del vehículo chocando a una velocidad incalculable a un taxibus estacionado que recogía pasajeros.  “Dos seres humanos perdieron la vida, mi Gaby y el joven Jorge Campillay, él en forma instantánea. Mi hija durante dos días luchó hasta el final. El 28 de febrero, en nuestro aniversario de matrimonio, partió”.
Gabriela Rocío Durán Cortes fue noticia nacional: donó sus órganos los que ayudaron a salvar la vida de otros que esperaban un milagro; milagro que también ansiaban sus padres y nunca llegó. El joven conductor tenia 1,3º de alcohol en la sangre.
Para Clara es imposible estimar las secuelas de este accidente. El daño emocional por la pérdida de su hija es irreparable.  “Era nuestro tesoro; por otro lado, está la sensación de estar medio muerta y medio viva en este mundo injusto, donde la ley cautela los derechos de los vivos. Sólo hay frías estadísticas que no sirven para nada. En lo económico el daño es incalculable para la familia; su hermano menor está con tratamiento psiquiátrico, en fin, la salud física y emocional de todos se resiente”.

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Clara Cortés no encuentra consuelo a la pérdida de Gaby.

 

FUERA DE CIRCULACIÓN
En la actualidad, el 20% de los accidentes de tránsito con resultados fatales tiene como causa basal el consumo de alcohol. Pese a las sucesivas campañas de prevención y endurecimiento de los controles para conductores, la estadística no ha bajado en la última década.
Según cifras de la Comisión Nacional de Seguridad del Tránsito (Conaset) cada fin de semana largo mueren unas 20 personas por la ingesta de alcohol. De ahí que sacar de circulación a los conductores ebrios durante los fines de semana será la principal modificación estructural que el gobierno planea imprimir al sistema de condenas con penas alternativas actualmente vigente en el país. La idea, que modifica la Ley 18.216 sobre medidas alternativas a la reclusión, es descongestionar los recintos penales, aumentar la eficacia de las penas e impedir que las personas condenadas por conducción en estado de ebriedad conduzcan entre la noche del viernes y la mañana del lunes.
Para Danica no es suficiente, y demanda medidas más rigurosas, tales como sanción también a la persona que pudo evitar que el personaje se subiera al vehículo en estado de intemperancia, lo que califica de delito por omisión. Propone además, planes de educación y rehabilitación pos accidente. Planes de educación obligatorios a la familia del causante cosa de involucrar a todo su núcleo.
No deja fuera medidas sustitutivas de pena como son trabajos voluntarios para la sociedad; todo esto acompañado de un control efectivo de cumplimiento de las penas y pago total de los costos el que causa el accidente.
“El que ha ingerido alcohol no se puede subir a manejar un vehículo, bajo pena de ser tipificada su actitud como delito 3 años a 5.  Si persevera y conduce bajo la influencia del alcohol y causa un cuasidelito de lesiones, leves, medianas, graves o muerte, se debe aumentar la pena en dos grados y los 3 años pasan a ser de prisión efectiva”, dice la Presidenta de la Fundación Nace, que lleva esta cruzada desde el año 1996.
Clara insiste en que existe un vacío legal, un terreno de nadie. “Sólo se les condena por infringir algún artículo de la ley de tránsito, ya sea exceso de velocidad por conducir desatento y, lo que es más grave por conducir en manifiesto estado de ebriedad. La muerte se ve como un accidente y no pesa a la hora de condenar. Se supone que matar a alguien es un delito. Entonces, ¿quién entiende esto?”.
Esta inconsolable mamá se responde a sí misma. “Es porque a nadie le importa. Son señales que da el sistema a la sociedad y a los jóvenes infractores les da lo mismo”.
Las personas que han sufrido situaciones de esta naturaleza viven con el dolor hecho carne. Clara lo confirma: “Día a día vivimos la espera eterna de creer que es una pesadilla, que nuestra hija no murió, que partió a algún viaje, que se encuentra estudiando, que ya llegará, que bajara de la liebre que la traía a la hora del crepúsculo desde la ‘U’ (estudiaba psicología). Que en medio de la noche sentiremos aquella vocecita que nos decía, ¡mamá ya llegué!, o aquel telefonazo que nos pedía; ¡vengan a buscarme! “plis”. Clara dice vivir su vida en dos tonos: negro y gris, no hay día que no derrame lágrimas por la pérdida de Gaby y muchas veces ha pedido a gritos irse de este mundo. “El pánico que a mi hijo menor le suceda lo mismo no me deja vivir. Sin embargo, guardo en mi mente la consecuencia de mis actos como una persona que siempre respetó las normas de convivencia y como una mujer luchadora”.
En memoria de Gabriela, Clara asegura que nunca dejará de alzar la voz para que las cosas cambien en nuestro país, especialmente si se trata de defender la vida.

 

ENTREVISTA

 

Jorge Lorca, psicólogo:

 

Hacia un cambio de conducta

 

Especialista en Educación y Seguridad de Tránsito, recomien-da introducir estos temas desde niños, idealmente en contextos educativos y trabajar con fuerza el campo de la prevención.

 

“El accidente de tránsito cuando posee una magnitud suficiente, puede generar un estrés agudo o trastorno de estrés postraumático en quienes lo sufren”, advierte el psicólogo Jorge Lorca, especialista en Educación y Seguridad de Tránsito quien explica que la vivencia de un trauma, en especial si incluye la pérdida de vidas o de capacidades en los afectados (lesiones graves como una invalidez), puede perdurar para toda la vida. “Lo importante, más que el intento de ‘olvidar’, es la actitud hacia la re-significación del evento, y de los aprendizajes que pueden generarse de ahí en adelante.  Aunque ‘suene duro’, siempre hay elementos positivos a rescatar, y en ellos se encuentran los espacios para salir adelante. Una especie de ‘nuevo renacer’, una oportunidad de hacer las cosas mejor, a pesar de la adversidad de sus consecuencias”. 

-¿Es factible promover en la población un cambio radical de actitudes y conductas respecto a los accidentes y sus secuelas?
“Siempre es factible, y eso es quizás una de las premisas al trabajar como psicólogo. No basta con buenas intenciones y con la motivación (aunque esto último es muy importante), es necesario hacer correctamente las cosas. Es más fácil trabajar estos temas desde pequeños, idealmente en contextos educativos donde se puede trabajar como proceso un tema preventivo. Sin embargo, en adultos es factible lograr cambios profundos, apelando junto con la educación, a la vinculación emocional con las consecuencias que se pueden generar, tanto para el sujeto, como para sus cercanos, al realizar comportamientos riesgosos como éste”. 

-¿Son recomendables campañas de sensibilización en que se apela a imágenes crudas y violentas?
“Desde el punto de vista preventivo, tiene que haber una consecuencia, en la realización de una determinada conducta. Por ejemplo un video que muestre uno, o más comportamientos no esperados (beber, exceso de velocidad, imprudencia, etc.) debe necesariamente tener una consecuencia negativa que sirva preventivamente (un accidente, daños físicos, etc.). Sin embargo, si bien es importante que se asemeje a la consecuencia real, no es necesario ser explícitos y mostrar con crudeza cómo quedarían los cuerpos. Sí, es importante que aparezca ‘sufrimiento’ en esos sujetos, que nos dé a entender que ese comportamiento nunca debió haber sido realizado, y que el hacerlo genera consecuencias catastróficas.  La pérdida de un familiar o de alguien con quien se tenga afecto, siempre genera una mayor empatía con esa trágica situación. Hay otras formas de mostrar las consecuencias sin ‘morbo’también efectivas.  He visto incluso reírse a jóvenes frente a la exposición de materiales preventivos de ese tipo, sin embargo, al mismo tiempo he presenciado a personas (jóvenes también) sensibilizarse enormemente (incluso llegar a llorar del impacto que les genera) con videos que sin morbo, logran un contacto emocional profundo a través de su mensaje”.

- ¿Cuál es su lectura respecto a la cantidad de gente -jóvenes en especial- que en Chile maneja en estado de ebriedad?

“Siempre hay un margen de diferencia entre el total de los jóvenes que manejan, y quienes logran ser fiscalizados por carabineros, o incluso llegan a tener accidentes de tránsito. Las cifras oficiales en Chile al menos nos indican que son ellos quienes más fallecen en accidentes de tránsito, bajo los efectos del alcohol. El año 2009 según las cifras de Carabineros y CONASET, fallecieron 107 jóvenes entre 19 y 33 años, cifra notoriamente superior a los otros rangos de edad (lamentable tendencia en los últimos años). A la vez la mayoría de estos accidentes ocurren en la madrugada de los días sábados y domingos, lo que nos hace asociar directamente el consumo en contextos de ‘carrete’ para estos sujetos”.

 

 

OTRAS VÍCTIMAS


Andrés Contreras González.

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Técnico electromecánico (31) de Chimbarongo, estuvo postrado un año 7 meses en estado vegetal. Falleció producto del atropello provocado por un conductor ebrio que  se fugó en la madrugada del 21 de enero del 2007.

 

Camila Andrea Verdejo.

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Brutalmente atropellada por un ciudadano de nacionalidad peruana que conducía ebrio. Ella quedó sobre el capó y él creyó que estaba muerta. Zigzagueo su vehículo hasta votarla nuevamente, ahí la mató.

 

Josefa Antonella Bustos.

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Hace pocos meses un conductor en estado de ebriedad la atropelló a sus escasos dos años. Hoy está hospitalizada en estado grave. Su madre Valeska lucha porque Josefita viva y su victimario no quede impune.

30/06/2010 - 10:56:53
arevalosaintjean@web.de
Si el gran problema de los Chilenos es la cultura alcoholica, muchos manejan borrachos riendose de las autoridades(policia) Aumento de los controles y de las penas es lo principal, lo que mas duele es quitar la licencia de conducir por un ano mandarlo a un curso para alcoholicos que debe financiar el mismo y una multa de 2 millones de pesos,igual como lo hacen en europa. y si reicide quitarle la licencia de por vida. estas son las unicas medidas que reducen los accidentes y las muertes por consimo de alcohol ojala la idea la tomara algun parlamentario, para que se pudieran dictar nuevas leyes en ese aspecto.
Firma: Victor Arevalo Saint-jean.-
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