Construyendo el Bicentenario

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Alejandro Corvalán Quiroz

Doctor en Economía Universidad de Cantabria

Se ha iniciado el mes de la Patria precisamente en un año en el cual la tierra ha hablado en dos ocasiones, para usar una expresión del lenguaje del alma utilizada por Cristián Warnken en un artículo reciente. La naturaleza, esa del 27 de febrero y la de los mineros de Atacama, nos ha mostrado las luces y sombras de un Bicentenario que nos sorprende con algunos indicadores cercanos al umbral del desarrollo y con otros, desafortunadamente, lejos.

En lo personal, prefiero hablar de la década del Bicentenario y creo que es una ocasión propicia para debatir nuestros retos del presente y del futuro.

Una primera característica que nos ha recordado este 2010 es la complejidad del concepto del desarrollo, al cual le hemos dado la connotación de un proceso y estado de orden cualitativo, mientras que al crecimiento lo medimos como un conjunto de acciones que pertenecen al mundo cuantitativo.

Una segunda ha sido reconocer en la práctica la relevancia de los capitales intangibles como el cognitivo, entendido como el stock de saberes y conocimientos colectivos de la geografía; o del capital social radicado en la comunidad y que descansan en la confianza interpersonal en contextos de reciprocidad difusa; o del capital institucional revelado en un tejido organizacional territorial. También destaco que ha habido una revalorización de nuestra ingeniería dura, con sus profesionales y técnicos, la cual ha sido un soporte central y eficaz para los enormes desafíos que ha vivido la infraestructura del país y que, en la mayoría de los casos, ha tenido un comportamiento notable.

En el contexto de las buenas nuevas provenientes de la región de Atacama, pasaron desapercibidas las cifras que el Banco Central de Chile entregó sobre el PIB regionalizado para el año 2009, registrándose una caída en nueve regiones y particularmente un decrecimiento del 2,7% para la Región de Valparaíso.

Sin embargo, lo realmente preocupante para esta década del Bicentenario es apreciar que la media de crecimiento del PIB per cápita durante los años 2006-2009 para la Región de Valparaíso fue de un 1,0% anual, lo que implica que nos demoraremos 70 años en duplicar el producto por habitante si se mantiene dicha tendencia.

En consecuencia, si queremos alcanzar para el 2018 el umbral del desarrollo para nuestra región requerimos tener una propuesta estratégica a la brevedad, consensuada con todos los actores y que apunte a recuperar competitividad y capital sinérgico. Pero lo anterior implica consolidar los atributos del desarrollo endógeno a nivel regional y local, que nos permita tener la capacidad de diseñar y ejecutar políticas de desarrollo; tener la capacidad de incrementar la inversión y reinvertir el excedente regional para diversificar la economía regional de manera de darle sustentabilidad en el tiempo; la capacidad de generar sus propios impulsos científicos y tecnológicos que provoquen cambios cualitativos en el sistema productivo; y, finalmente, la capacidad de contar con una matriz identitaria y cultural que nos movilice hacia el desarrollo.

 

 

 

 

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